jueves, 7 de julio de 2016

Un día como hoy nació una mujer a la que debemos mucho

Nettie María Stevens
El 7 de julio de 1861 nacía en Vermont Nettie María Stevens, genetista estadounidense que junto con Edmund Beecher Wilson fueron los primeros investigadores en describir las bases cromosómicas del sexo.

Nettie asistió a una escuela pública donde descubrió rápidamente sus altas capacidades intelectuales. Completó en dos años un curso de cuatro en la Westfield Normal School, Massachusetts, y se graduó como primera de su clase. Tanto Nettie como su hermana Emma obtuvieron calificaciones excelentes y fueron dos de las tres primeras mujeres que se graduaron, en 1880, en Westford en un periodo de once años.

Después de graduarse, se vio obligada a trabajar para ganarse la vida como maestra de escuela y bibliotecaria, y como tenía interés en continuar estudiando para poder dedicarse a la investigación, estuvo esos años ahorrando dinero para poder acceder a la Universidad.

No pudo volver a estudiar hasta 1896 cuando, con 35 años se matriculó en la Universidad de Stanford, donde completó su licenciatura en 1899, en el año 1900 completó los estudios de maestría y en 1903 redactó su tesis doctoral.

A principios del siglo XIX se habían propuesto cientos de teorías sobre la determinación del sexo. Aunque el comportamiento de los cromosomas ya se había descrito y explicado, sin confirmación experimental. Existían sospechas de que la herencia del sexo podría estar relacionada con cromosomas morfológicamente diferentes, lo que insinuaba la posibilidad de conectar un rasgo particular con un cromosoma específico.

Nettie Stevens descubrió que el sexo está determinado por una única diferencia entre dos clases de espermatozoides: los que poseen el cromosoma X y los que poseen el cromosoma Y. En sus artículos, concluía correctamente que un óvulo fecundado por un espermatozoide portador de X producía una hembra y, por el contrario, si el espermatozoide llevaba el cromosoma Y, daría lugar a un macho.

Con frecuencia se ha otorgado al biólogo E.B. Wilson el mérito de este descubrimiento, pero son numerosos los expertos en el tema que ponen en duda actualmente que así fuera. En cualquier caso nos ha parecido oportuno recordar a ésta gran mujer, teniendo en cuenta que la cuestión cromosomática es la que nos ha unido en éste blog.


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